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jueves, 19 de enero de 2017

Proyectan instalar una nueva señalización Braille para lograr una ciudad más inclusiva

PISOS PODOTÁCTILES


A fin de mes se instalarán las chapas orientativas a lo largo de 25 de Mayo desde la plaza Independencia hasta la plaza Urquiza.
Josefina Ocampo es arquitecta y hace 20 años se dedica a investigar y armar proyectos de “diseño universal”, un nuevo paradigma dentro de la disciplina que busca igualar las oportunidades de circulación para todos los transeúntes.
Actualmente trabaja en un sistema de señalización Braille para ciegos con el apoyo y guía de la locutora ciega Fabiana Blasco y en conjunto con la licenciada Josefina Fariña, subdirectora de Inclusión Social y la Dirección de Planeamiento de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán.
La iniciativa consiste en la aplicación de 20 chapas con escritura braille en el tramo de la calle 25 de Mayo desde Plaza Independencia hasta la plaza Urquiza. Se trata, precisamente, de la colocación de dos chapas por cada esquina, instaladas en los postes con carteles que indican los nombres de las calles y la altura correspondiente. Esas chapas con señalización en lenguaje Braille volverían accesible esta información para los ciegos y estarían dispuestas a una altura correspondiente para ser alcanzadas con las manos. La primera etapa del trabajo comprende la señalética y comunicación en los postes y luego continuaría en las paradas de ómnibus.
Datos en el piso
La instalación implica una preparación previa, como limpieza de los postes y la colocación de chapas estampadas (es decir, con relieve) sobre el zócalo al pie del poste para que la persona no vidente pueda detectar con su bastón que allí efectivamente dispone de una señalización.
El proyecto se llevaría a cabo a fin de mes y se calcula una inversión aproximada de $ 3.000 a cargo de la Municipalidad. La arquitecta Ocampo precisó que ese monto contempla sólo la compra de 20 chapas con escritura Braille.
“Desde que atraviesa la puerta de su casa -advierte la arquitecta-, el ciego se encuentra con múltiples barreras: veredas que están deterioradas, una serie de objetos públicos en el trayecto (postes, maceteros, basureros) que no están alineados, motocicletas, bicicletas e incluso autos mal estacionados o subidos al cordón, y hasta el mismo peatón que a veces se detiene repentinamente en la vía pública y representa al ciego un imprevisto más que tiene que esquivar. Cuando sale a la calle -agrega Ocampo- está tan concentrado en los sonidos y lo táctil y para él o ella es una tensión, saber que su vida corre peligro”.
La experta advierte que existen otros obstáculos aéreos como ventanas abiertas o aires acondicionados que el transeúnte ciego no tiene modo de prevenir. “La mayoría de los accidentes que sufren en la calle les provocan cortes en la frente y la cabeza”, detalla.
La arquitecta resalta que en este proyecto, además de los profesionales y los funcionarios, también deben involucrarse los vecinos, en su rol de ciudadanos, para ver cómo se colabora en volver la ciudad más accesible.

El piso podotactil (sistema de información para no videntes) es un recurso muy importante, porque posee una textura especial que les permite guiarse y los orienta en el recorrido volviéndolo un circuito accesible.
En la peatonal Mendoza (desde 25 de mayo hasta Junín) se instaló ese tipo de piso. Se trata de un recurso que, si se extendiera a otras zonas, haría de nuestra ciudad un espacio más inclusivo. Sin embargo, la responsabilidad y el compromiso no se terminan en las dependencias públicas o en los especialistas, sino que interpelan a cada civil, a sus buenos o malos hábitos, y son una invitación a redefinirnos como sociedad reflexionando acerca de la inclusión de las personas en toda su diversidad.
La infraestructura
En Tucumán hay muy pocos recursos puestos a disposición de las personas con capacidades especiales. “Nuestra ciudad -remarca Ocampo- no es una ciudad inclusiva ni capacitada en su infraestructura para acoger a las personas con alguna discapacidad. Señalización Braille, pisos podotáctiles, planos hápticos (que indican como se distribuyen los lugares) son sólo algunos ejemplos entre otros miles de recursos con los que se podrían salvar las distancias entre aquellos transeúntes que pueden circular por la ciudad sin inconvenientes y los que no pueden hacerlo por sus propios medios”.


El proyecto implica un presupuesto bajo y es fundamental ponerlo en práctica. El aporte de los profesionales es clave, pero el Estado debe responder con la ejecución de las obras. Otras ciudades avanzaron en esa línea y Tucumán debe sumarse a la nueva ola de la inclusión de todos sus vecinos.

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