Todas las voces y músicas de la Patria Grande

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domingo, 23 de junio de 2019

AÑO NUEVO GUARANI - PRIMERA LUNA LLENA - EL SOLSTICIO DE INVIERNO SOLSTICIO – KUARAHYPYTA


Etimológicamente la palabra solsticio viene del latín solstitium, de sol y la raiz “stit” derivada del verbo “sistere” que significa detener; por consiguiente, solsticio quiere decir literalmente “sol quieto (kuarahy pyta)” porque durante los solsticios, el sol parece detener su marcha. Iñe'êrapo rupive ñe'ê solsticio ou latín ñe'êgui ha he'ise “sol – kuarahy” ha “stit – sistere” he'iséva “pyta” térâ “nomýiva”; aipórô, solsticio he'ise “kuarahy pyta” térâ “kuarahy guata térâ ku'e mbegue / mbegueve”. Pe solsticio aja jeko kuarahy vaicha ku opytáva peteî hendápe.
Momento del año en que el Sol, en su movimiento aparente, pasa por uno de los puntos de la eclíptica (círculo máximo de la esfera celeste) más alejado del ecuador y en el que se da la máxima diferencia de duración entre el día y la noche. Anualmente se producen dos solsticios: el solsticio de verano y el solsticio de invierno.

El solsticio de invierno es el que marca el principio del invierno; en el hemisferio sur, el 21 de junio, cuando el Sol pasa por el trópico de Cáncer, y en el hemisferio norte se produce el 21 de diciembre, cuando el Sol pasa por el trópico de Capricornio, al sur del ecuador celeste.
EN LA CULTURA GUARANI – GUARANI REKÓPE
 Con respecto a la Cultura Guarani conviene señalar, primeramente, el gran conocimiento que ellos tienen acerca del universo y de los ciclos que empiezan y terminan de una manera justa y perfecta, sobre todo más antiguamente cuando la armonía entre el hombre y la naturaleza era una constante, lastimosamente hoy con la degradación y la destrucción de la naturaleza (deforestación, contaminación ambiental, etc) dichos ciclos se volvieron inestables e irregulares y preocupan sobre manera a los Guarani.

Un anciano Ava Guarani, el tamói Guillermo Rojas (+), nos decía “Ko'áĝa ñasê ñande rapégui, tekotevê jaikejey ñande rapépe, jahupyty haĝua tekokatu, péicha ñaĝuahê haĝua Yvy Marêne'ŷme”. Sin embargo, y pese a la desarmonía generada por la ambición del hombre occidental (“blanco” o conocido por ellos como “jurua”); ellos, los Guarani, siguen observando diariamente el universo e interpretando a través de sus movimientos (de las estrellas, del sol, de la luna, de las constelaciones, del viento) los designios de Ñande Ru (conocido como “Ñande Ru Papa Tenonde” por los Mbya; llamado “Ñane Ramói Jusu Papa” por los Paî Tavyterâ, y denominado “Ñanderuvusu” entre los Ava Guarani).
Los Guarani, por ejemplo, conocen y denominan “Ñandu Pysâ” a la Cruz del Sur, por su parecido con la huella que, en su andar, deja el ñandu. Utilizan la nomenclatura “Jasytata Repoti” (excremento estelar) para referirse a la “Lluvia de meteoritos” que para ellos es un mal augurio pues siempre se asocia con la muerte próxima de algún mburuvicha. “Mbyjako'ê” es Venus que es visible aún en las primeras horas de la mañana. Por otro lado, “Mendare joayhu”, pareja de recién casados, es la denominación que le dan a Alfa Beta Centauri que es el sistema estelar más cercano al sol. Por otra parte, llaman “Tapekue” (camino antiguo) a la “Vía Láctea” ya que creen que es el camino por el cual sus abuelos vinieron del espacio y que es el camino por el cual todos regresaremos en algún momento. Otro nombre que le dan a la “Vía Láctea” es “Mborevi Rape” (camino del tapir), aludiendo a ese animal nocturno que habitualmente trilla (o rastrilla) el camino a su morada, marcando también lugares donde hay agua y alimento.
EL AÑO NUEVO GUARANI – GUARANI ARY PYAHU
 Asimismo, relacionan el mes con el ciclo lunar (jasy pyahu es la luna nueva; jasy ra'y o jasy morotîhû es el cuarto creciente; jasy guasu es la luna llena; y jasy meĝua ojasy jeoroka es el cuarto menguánte). Los Guarani siempre supieron que luego de 12 lunas llenas retornaba el mismo clima. Así, entre esos misteriosos mensajes del universo saben que, cuando en junio, el Eichu se manifiesta en el cielo, un rato antes del amancer, es el principio del tiempo frío o araro'y y también es cuando empieza su AÑO NUEVO o ARETE GUASU, tiempo en que toda la naturaleza empieza nuevamente su regeneración así como un ser humano, recién concebido, empieza a gestarse en el vientre de la madre, en un ambiente oscuro, en letargo o reposo. Todo quieto y todo tranquilo. El “Eichu” (panal de abejas), es conocido en la cultura occidental con el nombre de “Las Siete Cabrillas” o Pléyades. Concretamente, en la primera semana de junio, al mostrarse dichas estrellas en el horizonte este, antes de la salida del sol, es cuando empieza el AÑO NUEVO GUARANI. La reaparición, en un nuevo ciclo, de las estrellas sagradas “Eichu” indica también el regreso del ciclo agrícola.
Luego, tres meses o lunas después, llegará la primavera o arapoty (arayvoty) -para nosotros el equinoccio de primavera, el 21 de setiembre- donde todo empieza a florecer (hokypu). A este tiempo seguirá, tres meses o lunas después, el verano o arahaku -para nosotros el solsticio de verano, el 21 de diciembre- en el cual todo fructifica (hi'a). Finalmente, tres meses o lunas después, se hará presente el otoño o araroguekúi -para nosotros el equinoccio de otoño, el 21 de marzo- donde todo cae (okúi) y entra en putrefacción (ituju), hasta que nuevamente llegue el siguiente solsticio de invierno, arete guasu o nuevo año.
Por otro lado y de manera análoga, en la cultura Inca, el “solsticio de invierno” es el primer día de su calendario y también ellos lo festejan como su año nuevo. Ellos veían que el sol se detenía sobre la Cordillera de los Andes, diciendo que parece una llama que va y viene sobre la cúspide de las montañas andinas.

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