El huracán Harvey está poniendo en peligro la seguridad de la población inmigrante de Texas, que tiene miedo de evacuar los refugios o pedir ayuda a las autoridades por una nueva ley que entraría en vigor el viernes, que permite que la policía de Texas pregunte la condición migratoria de cualquier persona detenida. Ante la inminencia de la tormenta, la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos había anunciado que los puestos camineros de control migratorio que tiene en el estado permanecerían abiertos. Más tarde, el organismo modificó el anuncio, comunicando que "no se llevarían a cabo operaciones migratorias de rutina en zonas de evacuación o centros de asistencia a personas afectadas por la inundación, como refugios o centros de provisión de alimentos".
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