Oscar Natalio Ringo
Bonavena (n. Parque Patricios, Buenos Aires, Argentina, el 25 de septiembre de
1942 - Reno, Nevada, Estados Unidos, el 22 de mayo de 1976), fue un boxeador
argentino de peso pesado.
Cómo y por qué la mafia asesinó a Ringo Bonavena
Los años felices duraron lo que la luz de un fósforo. Atrás
habían quedado los sueños juveniles de una consagración mundial desde la
"Meca del Boxeo", los Estados Unidos. La batalla con Joe Frazier, a
quien le propinó dos caídas en el viejo Madison –primer encuentro-, el regreso
a Buenos Aires para reventar al Luna Park como nunca y como nadie ganándole al
ídolo Gregorio Peralta ante 25.000 espectadores. El insoportable
"Pio-Pio" –una canción primaveral que le escribió Palito Ortega- y
que aún desde su finita voz convirtió en hit en una cartelera de la calle
Corrientes entre las mejores vedettes de la revista porteña. "Los ravioles
de Doña Dominga", aquellos almuerzos televisivos de cada domingo al que
asistían los famosos del final de los 60 por Canal 11 "Leoncio", (hoy
Telefé). Las tapas de la glamorosa revista Gente con lo mejor de la farándula y
el jet set. La osadía para declarar intimidando a sus rivales con el "lo
voy a matar". La simpatía de sus incesantes desfiles mediáticos… Todo,
todo se había terminado tan rápido como su frescura.
El autor de esta nota había cubierto para El Gráfico su
última presentación en los Estados Unidos. La recuerdo de manera imborrable.
Dos patrulleros de la Policía de Denver, Colorado, trasladaron a su rival desde
la Penitenciaría del Estado hasta la arena. Un gigante negro, hosco e
inamistoso, dentro de su indumentaria enteriza de un anaranjado fosforescente,
engrillado y esposado, fue acompañado hasta su camarín. Allí, en presencia de
un fiscal, le quitaron los grilletes, las esposas y le permitieron comenzar el calentamiento
para enfrentar a Bonavena. Esa noche de 1974, Ron Lyle condenado a diez años de
prisión por homicidio simple le ganó por puntos y junto con la derrota a Ringo
también lo abandonaron los sueños.
Todos ya habían pasado por su carrera. Cassius Clay, Jimmy
Ellis, Joe Frazier, Ron Lyle, entre los más destacados. Hizo un combate más
hacia fines del 75 frente a Raúl Gorosito, "un amigo" y le ganó por
puntos en un Luna siempre lleno con grandes afectos y enormes odios, tal como
corresponde a un ídolo.
Sin rivales aquí y habiendo enfrentado ya a los mejores en
los Estados Unidos, ¿qué le quedaba? Intentar la revancha contra Muhammad Alí o
medirse con el calificadísimo Ken Norton, quien le había partido la mandíbula
al mismísimo Alí. Fuimos a Caracas donde peleaban George Foreman y Ken Norton.
Allí estaba el inolvidable Cassius como invitado especial. Ringo lo provocó, se
quitó el saco en pleno ring side, lo invitó a pelear, lo insultó, le dijo
"gallina", cobarde, subió al ring del Poliedro pero no hubo caso. Su
intento marketinero se convirtió sólo en una anécdota… Y para colmo, Foreman
arrasó a Norton en dos asaltos.
Joe Montano, un puertorriqueño radicado en Nueva York,
manejador de boxeadores, apareció por Buenos Aires a fines del 75 después del
combate de noviembre frente a Gorosito. Y logró que Bonavena le firmara un
contrato de representatividad, a cambio de una "prima" de 20.000
dólares. Según su promesa, Ringo haría la revancha con Alí.
No resultó cierto. Joe Montano le transfirió el contrato que
tenía con Bonavena a Joe Conforte. Y Ringo viajó a Reno, Nevada, el 1 de
febrero de 1976. Joe Conforte era un siciliano de 57 años, casado con su
paisana Sally Burgess, doce años mayor que él. Hacía más de cuatro décadas que
vivían en los Estados Unidos. Primero habitaron en Nueva Jersey y después se
trasladaron a Reno. Allí abrieron el Mustang Bridge Ranch en el condado de
Storey. El capo mafia de Nueva Jersey, Lou Bonanno, cuya organización criminal se
dedicaba al juego y la prostitución, le había dado el "placet" para
que Conforte explotara el Mustang Ranch. Por entonces la idea era que Reno se
tornara de a poco en un serio competidor de Las Vegas y por ello la mafia
comenzaba a invertir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario